Tu cuerpo lleva semanas avisándote. ¿Lo estás escuchando?

La prevención de riesgos laborales no es un trámite de empresa. Es tu derecho.

Cada año, miles de bajas laborales podrían haberse evitado si se hubiera actuado antes. Antes de que el cuerpo dijera basta. Antes de que una molestia se convirtiera en una lesión. Antes de que el estrés se convirtiera en un problema real de salud.

Conocer los riesgos de tu puesto, entender cómo afectan a tu cuerpo y saber cómo prevenirlos no es responsabilidad exclusiva de tu empresa — también es tuya.

Porque prevenir es siempre mejor que curar. Y porque tu salud no debería depender de hasta dónde aguantas.